El Maíz

Aunque no seamos conscientes, el maíz está presente en casi todos los alimentos procesados y refrescos en alguna de sus diferentes formas: harina, almidón, sémola, glucosa, jarabe de glucosa, fructosa, dextrosa, maltodextrina, isomaltosa, sorbitol (E420), caramelo (E150).
La Sal de mesa contiene 50% de dextrosa, o azúcar del maíz. La dextrosa está presente incluso en las soluciones intravenosas que se administra a los pacientes en los hospitales.
Al omnipresente maíz también lo encontrarmos en la carne, puesto dado su bajo coste, se utiliza de forma masiva en el pienso del ganado.
Muchos medicamentos y suplementos nutricionales contienen fécula de maíz como excipiente.

España suma más cultivos de maíz transgénico que toda Europa junta. También hay que tener en cuenta que un alto porcentaje del maíz y de la soja que llegan a España (incluido el contenido en comida procesada) provienen de países que cultivan transgénicos a gran escala, como Argentina o Estados Unidos.

El maíz es rico en grasas Omega-6, lo que contribuye a distorsionar el ratio entre las grasas Omega 3:Omega-6, causa de numerosas enfermedades crónicas como enfermedades coronarias y diabetes. Dicho ratio debería ser idealmente 1:1, pero en la dieta actual se estima que ronda los 50:1. Aumentar la ingesta de Omega-3 sin reducir la de Omega-6 no soluciona el problema puesto que las grasas Omega-3 y las Omega-6 compiten entre sí por los mismos receptores.
Los ácidos grasos Omega-6 son proinflamatorios, mientras que los Omega-3 tienen un efecto antiinflamatorio en el organismo.

La doctora Hulda Clark no recomienda el consumo de maíz, debido al alto contenido de zearalenona, una micotoxina producida por un hongo del maíz. La zearalenone interfiere con la reproducción causando feminización en animales, infertilidad y abortos. Se puede desintoxicar con ozono. Introducir el tubo del ozonador en una bolsa de plástico con el maíz dentro, y dejar el aparato encendido 5 minutos.
Según la Dra. Clark esta micotoxina imposibilita que el cuerpo desintoxique el benceno, que se acumula principalmente en el timo y en la médula espinal, desactivando el sistema inmunológico. El benceno es la causa principal del SIDA.
La zearalenona también se encuentra en el arroz integral, pero no en el arroz blanco, y en un hongo de la patata denominado "potato ring rot". El calor no destruye las micotoxinas, por lo que la zearalenona está presente tanto en el maíz cocinado como en las palomitas de maíz, y sobre todo en las patatas fritas de producción industrial, puesto que las máquinas no no eliminan las partes con moho(hongo potato ring rot).

El parásito Onchocerca se alimenta de maíz. Para erradicarlo la doctora Clark recomienda no comer maíz y utilizar la tintura de nogal, que lo destruye.
El Onchocerca suele traer en su interior el oncovirus JUN, por lo que recomienta eliminar en maíz de la dieta de pacientes con cáncer.
El onchocerca suele fijar su residencia en las válvulas venosas, bloqueándolas y produciendo venas varicosas (varices).

Por otro lado, el maíz (al igual que la miel) absorben estroncio y berilio, dos contaminantes presentes en el aire.

Es importante evitar el maíz si se tiene cáncer de pulmón, enfisema o cualquier otro tipo de afección pulmonar.

¡ Tenga cuidado con el maíz !maíz

Extraído del libro del Dr Mercola: Programa para alcanzar la salud óptima ("Total Health Program")

Traducción de Mónica Gómez Santos

El maíz es un cereal, y tiene todos sus efectos negativos. Según investigaciones recientes, la desaparición de ciertas tribus nativas americanas en siglos pasados se puede atribuir principalmente al maíz. Sus patrones nutricionales cambiaron de una dieta basada en la carne y las verduras (típica de las sociedades de cazador-recolector) a una dieta homogénea basada casi enteramente en el maíz con la llegada de los españoles. La investigación demuestra que los huesos de los americanos nativos durante y después de esta transición evidencian un aumento en los casos de anemia, caries, artritis, infecciones y otros problemas de salud peores que los que vivieron antes de esta transición en la alimentación.

El maíz tiene un contenido relativamente alto de azúcar, y esa es una de las razones principales que lo convierten en la cosecha número uno en América, con una superficie cultivada de unos 80 millones de acres, y que hacen que se introduzca furtivamente en un sin fin de productos de alimentación y de otros tipos. En su estado no procesado, el maíz ofrece beneficios nutricionales insignificantes en el mejor de los casos: el maíz dulce, por ejemplo, contiene vitamina C. Sin embargo, es mejor evitar el impacto negativo del maíz en su salud, y obtener cantidades más altas de vitamina C, y de muchos otros antioxidantes, de vegetales como el brócoli y los espárragos. Evite a toda costa el maíz en su estado procesado. Los alimentos cuyas etiquetas contienen derivados del maíz tales como sirope de maíz, fructosa, aceite de maíz, harina de maíz, maicena, dextrosa, glutamato monosódico, goma del xanthan, y maltodextrina, no han de tener cabida en su carro de la compra. Los edulcorantes elaborados a partir del maíz son hoy en día los más extensamente producidos, constituyendo el 55% de los edulcorantes presentes en el mercado. El jarabe de maíz de alto contenido en fructosa es el ingrediente imperante en los refrescos, zumos de fruta, galletas, caramelos y otros muchos productos de los supermercados. El consumo del sirope de maíz de alto grado de fructosa ha ido creciendo a partir de 1966 (cuando su consumo era cero) hasta llegar a 62,6 libras por persona en 2001, y es el principal culpable de la diabetes y la epidemia de obesidad.

El maíz se esconde en la carne de vaca. Casi toda la carne de vaca que se encuentra en las tiendas de comestibles, y virtualmente toda la carne de vaca usada en las cadenas de comida rápida y otros restaurantes, proviene de ganado alimentado con una dieta con un alto contenido en maíz.

Hay dos factores más a tener en cuenta sobre el maíz. Primero, el maíz ocupa el segundo lugar (después de la soja) en la producción de cultivos transgénicos en los EEUU. Los transgénicos, introducidos por primera vez en 1995, son un desastre potencial cuyas consecuencias aún se desconocen, pues no existe ningún estudio con seres humanos que demuestre qué sucede cuando se consumen alimentos genéticamente modificados. La Administración para los Alimentos y los Medicamentos (FDA) ha asumido que estos alimentos modificados son equivalentes a los alimentos originales, y por lo tanto, no han exigido ningún estudio para su aprobación, a pesar del hecho que: 1) esta tecnología no ha existido anteriormente en la historia de la humanidad, y 2) los estudios realizados en Estados Unidos sobre seguridad genética han arrojado terribles resultados.

En segundo lugar, como se detalla en el libro de Doug Kaufmann y del Dr. David Holland, La diabetes infecciosa, el maíz es uno de los alimentos con mayor nivel de micotoxinas (como el trigo y otros cereales), que son toxinas de un hongo que puede provocar cáncer, enfermedades cardíacas, diabetes y una gran variedad de enfermedades graves



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