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Sal, ¿buena o mala?
Es importante comprender las diferencias entre los distintos tipos de sal. La sal de mesa que utilizamos diariamente no se asemeja en nada a la sal real que encontramos en la naturaleza. Durante el proceso de secado se somete a la sal a una temperatura de 650ºC, lo que cambia su estructura química hasta hacerla irreconocible por el organismo. Se le añaden además peligrosos aditivos y otras sustanciás químicas. La sal de mesa contiene Aluminio, metal pesado culpable de la epidemia actual de Alzheimer.
Por lo tanto, no deberíamos evitar la sal como recomiendan algunos médicos, sino únicamente la sal procesada de forma industrial. De hecho, la sal resulta imprescindible para gozar de buena salud. Estas son algunas de sus funciones principales:
- Extraer el exceso de acidez de las células del cuerpo, particularmente las del cerebro.
- Equilibrar los niveles de azúcar en sangre.
- La sal es necesaria para la absorción de partículas a través del tracto intestinal.
- Mantiene el equilibrio homeostático (electrolitos) del organismo.
- Necesaria para producir el ácido clorhídrico en el estómago, imprescindible en la digestión de los alimentos.
- La sal es un potente antihistamínico natural.
- Puede ayudar a prevenir calambres musculares.
- Contribuye a mantener la estructura de los huesos firme.
Sal, hipertensión y afecciones cardiacas
Un estudio reciente de 8 años de duración que realizó el seguimiento de personas con tensión alta encontró que las personas con dietas bajas en sal tenían más de 4 veces más ataques cardiacos que las personas con una ingesta normal de sal. 1
Después de realizar un seguimiento durante 10 años del grupo escocés Heart Health no se encontraron mejoras en la salud de las personas con dietas bajas en sal. 2
En el 2007, un análisis de una extensa base de datos holandesa publicado en la Revista Europea de Epidemiología no encontró ningún beneficio de las dietas bajas en sal para reducir la incidencia de infartos o ataques cardiacos ni para disminuir la tasa de mortalidad. 3
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Referencias
1 Alderman et al. “Low urinary sodium associated with greater risk of myocardial infarction among treated hypertensive men.” Hypertension. 1995. 25:1144-1152. http://hyper.ahajournals.org/cgi/content/abstract/25/6/1144.
2 Tunsall-Pedoe. “Comparison by prediction of 27 factors of coronary heart disease and health in men and women of the Scottish heart health study cohort study.” British Medical Journal. 1997. 315:722-729. See Table 6, age-adjusted hazard ratios. http://bmj.com/cgi/content/full/315/7110/722?view=full&pmid=9314758.
3 Geleijnse, Johanna M., et al. “Sodium and potassium intake and risk of cardiovascular events and all-cause mortality: the Rotterdam Study” Sept 28, 2007. Sept 25, 2008. http://www.springerlink.com/content/1032k6374735085u/fulltext.pdf
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