Nuestro intestino alberga aproximadamente 1 kilo de bacterias, que nos protegen de enfermedades graves. Es por tanto esencial mantener el equilibrio entre las bacterias beneficiosas y las perjudiciales. La dieta actual rica en azúcar y alimentos procesados, así como los antibióticos y algunos medicamentos, destruyen la flora bacteriana beneficiosa, como Lactobacillus acidophilus o bulgaricus y bifidobacterias, provocando una proliferación de las bacterias perjudiales, o de hongos como la candida albicans.

Las bacterias beneficiosas trabajan incluso después de morir por Dr. Joseph Mercola y Rachael Droege



Traducción de Mónica Gómez Santos

sistema digestivo Cuando el suelo en el que cultivábamos la comida no estaba contaminado, los humanos consumían regularmente junto con la comida restos de tierra beneficiosa y microorganismos que vivían de las plantas. Estos microorganismos ayudaban a digerir la comida y a mantener las substancias patógenas bajo control. Sin embargo, durante las últimas 5 décadas pesticidas, herbicidas y otros compuestos químicos han destrozado la riqueza de nuestro suelo, acabando con la vida de estos beneficiosos microorganismos que se conocen con el nombre de probióticos.

Mientras tanto, nuestras dietas se han ido centrando progresivamente en comida procesada, azúcares y cereales refinados, y nuestro entorno está lleno de químicos, contaminantes y derivados farmacéuticos. Lo que ha incrementado en la mayoría de las personas la cantidad de bacterias perjudiciales en el tracto intestinal. Cada persona tiene unos 100 trillones de bacterias en su intestino; idealmente, las bacterias beneficiosas deberían constituir el 85%, y las perjudiciales el 15% restante. Sin embargo, la mayoría tenemos el ratio inverso de 15% de bacterias beneficiosas y 85% de nocivas. Esta situación perjudica grandemente a los sistemas inmunológico y digestivo, lo que conduce a la aparición de enfermedades crónicas, y tiene un papel importante en los 100 millones de americanos que se estima padecen algún problema digestivo

Si los americanos consumieran una verdadera dieta saludable sería posible mantener un equilibrio saludable en el intestino sin la necesidad de suplementar con probióticos. Sin embargo, como mencioné anteriormente, nuestra dieta típica depende tanto del uso de azúcares y cereales que casi todo el mundo puede beneficiarse del uso de probióticos, ya que la mayoría tenemos un ratio entre las bacterias malas y buenas que favorece las bacterias patógenas. Típicamente, cuando oye hablar de los beneficios de las bacterias beneficiosas se asume que las bacterias deben estar vivas para poder ayudar en el sistema digestivo. Sin embargo, investigadores de la edición del 3 de febrero de 2004 de la revista Nature aseguran que las bacterias vivas no son necesarias. Probaron los efectos de las bacterias beneficiosas en ratones con colitis, un trastorno similar al síndrome del colon irritable de los humanos, y encontraron que dichas bacterias eran igual de efectivas cuando se las volvía inactivas con radiación gamma que cuando se usaban cultivos vivos. Esto significa que los probióticos serían beneficiosos para la salud tanto si están vivos como si no.

A continuación enumeramos una lista parcial de los síntomas que pueden originarse en un desequilibrio de la flora bacteriana en el tracto intestinal.

• Gas, hinchazón e irritación.

• Síndrome del colon irritable.

• Diarrea y/o estreñimiento.

• Problemas cutáneos como acné, ezcema y psoriasis.

• Mal aliento y mal olor corporal.

• Retraso del desarrollo en niños.

• Infecciones de candida (candidiasis).

• Altos niveles de colesterol.

• Síndrome de fatiga crónica y fibromialgia.

• Resfriados frecuentes y gripe.

Los probióticos forman colonias a lo largo de las paredes del intestino, desplazando a bacterias nocivas y otros patógenos. Actúan de diferentes formas para mejorar el entorno del tracto intestinal:

• - Arrastrando la putrefacción de las paredes intestinales y eliminando las substancias de desecho.

• - Descomponiendo los alimentos en sus elementos más básicos, lo que permite una mejor absorción a lo largo del sistema digestivo.

• - Produciendo proteínas específicas que actúan como antígenos que estimulan la capacidad del sistema inmunológico de proteger de las enfermedades al organismo.

• - Combatiendo mohos dañinos, levaduras, hongos, bacterias, parásitos y virus.

• - Colaborando con las células de los distintos órganos y tejidos para metabolizar proteína y eliminar substancias de desecho.

• - Estimulando la producción de alpha-interferon, un estimulante del sistema inmunológico y un inhibidor de virus.

Aunque la ingesta de probióticos en forma de suplementos es altamente beneficiosa, para obtener óptimos resultados deben usarse en conjunción con una dieta sana, lo que implica incrementar su ingesta de verduras apropiadas para su tipo metabólico y disminuir su ingesta de azúcar y carbohidratos.



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